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Guerrero y Molina, con sacrificio, calidad y entrega llegarán al Campeonato Nacional

Autor: Caballoyrodeo.cl
Los jóvenes jinetes clasificaron a Rancagua en San Clemente montando a Pretenciosa y Esperanza.

Por Julio Fernández Concha

Cada historia en el rodeo es escrita con argumentos diferentes por los jinetes, llenas de ilusiones, entrega y responsabilidad en lo que hacen, pero todas con un solo objetivo, llegar al Campeonato Nacional en Rancagua.

La de los jóvenes Cristian Guerrero y Pedro Molina  tiene todos esos ingredientes, pero con uno extra, clasificaron a las yeguas El Relincho de Pemuco Pretenciosa y Ventisquero Alto Esperanza en muy pocos rodeos y con una descollante actuación en el Clasificatorio de San Clemente, ganando la Serie Yeguas de muy buena manera, con 23 de los buenos (4+9+10), y ratificando de esta manera lo mostrado en la temporada, tanto los jinetes como las yeguas, que dicho sea de paso son trabajadas por Cristian Guerrero padre.

Conversar con ellos es algo muy grato, hablan con la misma tranquilidad y serenidad mostrada en los rodeos y clasificatorio, y es el joven profesional universitario, Cristian Guerrero, quien nos dice lo que significa esta clasificación, segunda consecutiva, a Rancagua:

"Es una alegría tremenda, es fruto del esfuerzo y la perseverancia, es algo que en mis comienzos costó mucho, ahora es un logro que lo consigo por segundo año consecutivo y con otro compañero, además ganando una serie en el Clasificatorio, cambia un poco la cosa".

Este logro no ha estado exenta de sacrificio, y así lo comenta: "Desde chico me gustó esto, mi papá es arreglador, y en la medida que fui asumiendo responsabilidades ha sido mayor mi sacrificio, debí combinar estudios y rodeo, y ahora trabajo y rodeo. Eso lleva a un doble esfuerzo, pero lo asumí con mucha responsabilidad, para conseguir objetivos hay que hacerlo y así también se puede disfrutar. Yo siempre me he propuesto andar bien como jinete y no como arreglador, labor que conozco muy de cerca porque mi papá es arreglador. Es una pega muy dura, casi ingrata, por eso disfruto el deporte como jinete".

Combinar los estudios y el Rodeo, ha sido un esfuerzo muy grande para él y su padre. "La verdad es que sí, primero con los estudios y ahora con mi trabajo. Terminando la jornada hay que partir a topear, mi papá me espera hasta última hora  con el topero para una topeadíta; con suerte un galope antes del rodeo, porque más tiempo no tengo. Es un esfuerzo bastante grande, sacrifico mi horario de colación para topear y volver a la pega", relata.

Lo que vive hoy es algo que se propuso desde muy chico. "A corta edad me propuse metas, lo que vivo hoy es algo que me lo propuse desde chico, gracias a Dios me ha resultado", confiesa.

Su compañero es de características muy similares a él, y de eso también conversa: "Mi compañero al igual que yo es muy tranquilo para correr. Los dos somos hijos de arregladores, por lo tanto conocemos muy de cerca todo lo relacionado al caballo. Hacía rato que no se le daba correr con alguien más competitivo. Desde el primer rodeo que corrimos en Fresia, fue uno Libre, anduvimos bien, en una collera de potros y en estas yeguas corrimos el cuarto animal. Desde ahí me dio la tranquilidad que estaba corriendo con alguien que se pueden lograr cosas, coordinamos rápidamente nuestros estilos, eso fue muy rápido".

Su trayectoria como jinete ha tenido momentos gratos e ingratos y así lo cuenta: "Como todas las cosas en la vida he vivido de los dos momentos, pero debo agradecer a los momentos ingratos que me permitieron sacar cosas positivas para formarme como jinete. Ahora disfruto las cosas buenas y las malas ya las hemos ido superando".

En cuanto al apoyo familiar dice que "ha sido muy importante, los logros obtenidos no son solo míos. Es  mérito de mi papá también y del equipo que trabaja en todo".

Sobre la actuación en San Clemente repasa: "La verdad es que corrimos muy tranquilos con mi compañero. Las yeguas andaban bien, respondieron plenamente, terminaron muy bien, enteritas y están sanas, y las cosas se dieron inmediatamente".

También habla de las metas que se ha fijado: "Bueno, gracias a Dios ya cumplí la primera más importante, llegar a Rancagua. Ahora la que todo jinete anhela, correr la final el día domingo en Rancagua".

Finalmente envía un mensaje a los jinetes jóvenes: "Es esto hay que ser responsable y constante, si llegan los éxitos hay que ser humildes, en este deporte de repente se está muy arriba y después vienen momentos bajos, por eso hay que tomarlo con mucha humildad".

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Su primera vez en Rancagua

Pedro Molina, el compañero de Cristián Guerrero, también es un joven jinete, pero con más años en las lides corraleras. Acá nos cuenta lo que significa para él llegar a Rancagua por primera vez.

"Para uno que trabaja caballos y corre, es algo muy importante, es mostrar el trabajo de uno. Estoy feliz de llegar a Rancagua por primera vez y con un amigo. Con Cristian se nos dieron las cosas, nos juntamos a correr por casualidad y anduvimos bien en las yeguas que son de don Fernando Rodríguez, así es que muy feliz", expresa.

Con cariño recuerda sus inicios: "Me inicié con mi papá; él es arreglador. Recuerdo que tenía como 8 años cuando empecé a andar a caballo. Fui Campeón juvenil en Los Andes, llegué a un Clasificatorio, estuve 5 años corriendo en la Fenaro hasta los 18 años. Ahí corrí con mi papá y unos amigos, corrí mucho con don Guillermo Marambio, y de ahí pasé a la Asociación Concepción. Partí corriendo con don Carlos Fernández, con él estuve 4 años hasta los 21, y el siguiente paso fue con don Pedro Larrere y Alfredo Moyano en la Asociación Ñuble. Con ellos estuve 10 años. De ahí surgió la posibilidad con el corral de Ignacio Loyola y Francisco Rossler, pero la temporada que viene sigo sólo con Ignacio Loyola".

Respecto a la clasificación a los selectivos, señala: "Con Cristian se dieron rápido las cosas con las yeguas. Nunca habíamos corrido juntos y las clasificamos en cuatro rodeos; quedaron con 17 puntos. Me dejo muy conforme, las yeguas anduvieron muy bien, además que con mi compañero nos complementamos muy bien. Somos muy parecidos en la forma de correr, muy tranquilos, y cada uno hace lo que le corresponde. Desde el primer rodeo que corrimos anduvimos bien, culminando la primera parte ganando la Serie Yeguas en San Clemente".

De ese Clasificatorio también tiene algo que decir: "Ahí fuimos de menos a más. Corrimos muy tranquilos, como que estábamos en la casa y se nos dieron las cosas. Además las yeguas andaban muy bien, nos fuimos paso a paso marcando sin considerar quienes estaban al lado, andábamos bien montados".

"La emoción por la clasificación fue muy grande, para nosotros y para los ñublensinos que andaban. Wllos nos apoyaron en todo momento", agrega.

Sobre el apoyo familiar, dice: "He tenido en todo momento el apoyo de mi esposa, al igual que de mi papá; él estuvo conmigo en San Clemente, estaba muy emocionado. Hay mucho apoyo de la familia".

Y al proyectar su inédita participación en el Campeonato Nacional, acota: "Será mi primera vez en Rancagua, pero hay que correr tranquilos, tratar de hacer las cosas bien, sin ansiedad".

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